Dé lo Mejor de Usted

Muchos quieren saber cuál es el atajo que los llevará hacia la realización de sus sueños. Francamente hablando, no existe un camino corto, sino la clave es la relación personal con Dios seguido de una gran fuerza de voluntad. Entonces, ¿en qué consiste la voluntad? En intentar, y volver a intentar.

Descubra la fuerza de la voluntad

El famoso físico inglés, Isaac Newton, dijo: “El descubrimiento más importante que he logrado entre tantos estudios realizados a lo largo de mi vida es la perseverancia. La perseverancia es la madre del éxito”. La perseverancia no es otra cosa que la voluntad. El sueño de Dios se realiza a través de la perfecta combinación del factor divino, es decir, la gracia de Dios, y el factor humano, en otros términos, la fuerza volitiva. No es ninguna casualidad que los grandes hombres que han marcado la historia de la humanidad hayan sido hombres de voluntad, porque la voluntad mueve el mundo.

Sin embargo, la voluntad invisible se hace visible mediante el esfuerzo. El parámetro para medir la diligencia hacia la realización de los sueños es uno mismo delante de Dios. La fuerza de la voluntad se descubre en la vida cotidiana mediante el ahínco que uno demuestra al mundo.

Muchos malinterpretan la gracia divina, y piensan que el milagro es algo que cae del cielo. Pero Dios nunca desestima el esfuerzo del hombre, es más, lo recompensa. Jesús enseñó: “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos ha venido avanzando contra viento y marea, y los que se esfuerzan logran aferrarse a él” (Mateo 11:12, énfasis mío).

Por tanto, haga del esfuerzo un hábito personal. Ignaz Jan Paderewski, el famoso pianista polaco de todos los tiempos, advirtió: “Si no practico el piano por un día, al otro día, me doy cuenta de que mis dedos están endurecidos. Si no practico por dos días, mi familia se da cuenta, y si no lo hago por tres días, el público se da cuenta de mi negligencia”. Ludwig Van Beethoven dijo: “el genio se compone de un 2% de talento, y un 98% de perseverante aplicación”. Ante la afirmación de una mujer que dijo: “Usted debe ser un genio”, el gran músico le respondió: “No, es así, usted puede ser tan buena como yo, si tan solo se sienta al piano y practica ocho horas diarias durante cuarenta años”.

Ernest Hemingway, quien recibió el premio Nobel de literatura, escribió 80 veces su obra maestra, “El viejo y el mar”. Se dice que Isaac Newton no se acostaba a dormir antes de las 2 de la mañana antes de descubrir la ley de la gravedad. El príncipe de la predicación, Carlos Spurgeon, leía al menos 6 libros por semana. En fin, el esfuerzo para llegar a ser el mejor en su área marca la excelencia.


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