¿Cómo vivir en la Cuarta Dimensión? - Convicción

Convicción

Así como el deseo ferviente, la convicción es algo que guardamos en nuestro corazón, pero es visible mediante nuestras acciones.

La convicción es la otra palabra de la fe. Es por eso que Hebreos 11:1 aclara: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (énfasis mío, RV 60).

Fíjese en Abraham. ¿Qué hubiera pasado si Abraham no hubiera tenido la convicción de que era Dios quien le había aparecido a decirle: “Haré de tí una nación grande”? Ciertamente, hubiera sido imposible obedecer a Dios y salir sin saber a dónde iba (Hebreos 11:8).

Dios trabaja con el corazón del hombre, a fin de que el mismo conciba convicción. Por esta razón, un deseo nunca se mantiene pasivo, sino que prosigue su formación en formato de convicción.

En la vida de Abraham, el principio de visualización aparece en 2 oportunidades. En el capítulo 13, luego de que se haya apartado de Lot, Dios dijo: “Abram, levanta la vista desde el lugar donde estás, y mira hacia el norte y hacia el sur, hacia el este y hacia el oeste. Yo te daré a tí y a tu descendencia, para siempre, toda la tierra que abarca tu mirada” (Génesis 13:14-15). Pero en el capítulo 15, Dios aparece de nuevo, y dice: “Mira hacia el cielo y cuenta las estrellas, a ver si puedes. ¡Así de numerosa será tu descendencia!” (Génesis 15:5).

¿Se da usted cuenta de que no se trata de una vana repetición? Porque primeramente, Dios le dice que mire, que implica visualizar, observar y soñar. Pero luego, dice que “cuente”. Contar implica una acción aun más intensa que simplemente mirar. ¿Qué significa esto? ¡Que el sueño se esclarece cada vez más! El sueño que se ha iniciado como una idea va tomando forma y color. Y cuando el sueño se especifica cada vez más, el soñador tiene una mayor convicción del sueño. Es por eso que luego de haber contado las estrellas, las Escrituras aclaran diciendo: “Abram creyó al Señor, y el Señor lo reconoció a él como justo” (Génesis 15:6).

Un punto en común que comparten los grandes líderes es que tienen convicción de quienes son, de lo que dicen, y de lo que hacen. Porque convicción es sinónimo de fe.


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