Sueños
Alguien dijo: “solo el 3% de todos los habitantes de la Tierra tienen un sueño”. El sueño es el otro nombre de la grandeza. Un grande es un grande no por su físico o intelecto, sino por la magnitud del sueno que concibe en su corazón. La Biblia enfatiza que los sueños son el lenguaje del Espíritu Santo. ¿Qué es un lenguaje? Es el idioma que uno va adquiriendo desde su nacimiento. No se aprende de la noche a la mañana. Hay un proceso de aprendizaje. Lo mismo sucede con la visión. Luego de que Abraham se apartó de Lot, Dios le enseñó por primera vez el lenguaje de los sueños. Y le dijo: “Levanta la vista desde el lugar donde estás, y mira hacia el norte y hacia el sur, hacia el este y hacia el oeste. Yo te daré a tí y a tu descendencia, para siempre, toda la tierra que abarca tu mirada” (Génesis 13:14-15).
Pero un lenguaje no se adquiere tan fácilmente como uno piensa, sino que se necesita de la práctica, y lo debe hacer reiteradas veces. Es por eso que Dios, luego de un tiempo, le volvió a enseñar a hablar el lenguaje de la visión. Y le dijo: “Mira hacia el cielo y cuenta las estrellas, a ver si puedes. ¡Así de numerosa será tu descendencia!” (Génesis 15:5). Me pregunto: “¿por qué razón Dios realizó algo similar dos veces? ¿Acaso visualizar la tierra no era suficiente?” He aquí la respuesta a la incógnita: porque se trataba de un lenguaje.
Establezca metas
Los sueños son la reinterpretación de la fe, y las metas son la manifestación de esa fe. Alguien dijo: “una gran idea es seguida de una meta específica, mientras que las ideas mediocres no pasan de ser mas que meras esperanzas”. Hebreos 11:1 dice: “Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve”. La meta se diferencia del objetivo en el sentido que la primera es concreta y específica, mientras que la última es metafísica y abstracta. Cuando alguien concibe un sueño, debe dejar que ese sueño lo lleve a uno, porque la visión moldea la vida de uno, dándole color y forma.
Hudson Taylor soñó con ser un misionero a la China, apenas cuando tenía 15 años de edad. A partir de ese día, ese sueño lo fue llevando; disfrutaba la comida china utilizando los famosos palillos de madera, trataba de pensar y hablar en chino, y hasta prefería dormir en el piso, rechazando la cama. Así comenzo el ministerio de Hudson Taylor, quien es considerado el padre de la Iglesia China.
Imite a los grandes
El famoso refrán dice: “la imitación es la madre de la fuerza creativa”. Comience a caminar por la senda del éxito imitando a los grandes. Defina un modelo, alguien que haya alcanzado lo que usted anhela. Su modelo puede ser un atleta, un protagonista del cine, un escritor, un empresario, un evangelista, tanto del pasado como del presente. Si tiene la suerte de conocerlo, hágalo, tenga comunión con él, y aprenda de él. De lo contrario, aprenda de sus discursos y libros, o simplemente de alguien que ha estado cerca de él. En síntesis, imítelo. La imitación es la puerta que lo llevará a la creatividad. Alguien dijo: “aprende, pisando las huellas de los gigantes”. Se dice que los pintores dibujan su propia obra después de haber pintado famosos dibujos decenas de veces.
La adversidad es parte del cumplimiento de los suenos
Alguien dijo: “la adversidad es la mejor escuela que una persona puede llegar a cursar”. El fundador de IBM, Thomas Watson, dijo: “Si quieres alcanzar el éxito, duplica el fracaso”. Los sueños se realizan mediante un túnel llamado “adversidad”. La adversidad viene a ser como el arancel que uno debe abonar para cursar en una universidad. En pocas palabras, sin adversidad, tampoco hay realización de sueños. Fíjese en José. La adversidad de José es dramática. Sin embargo, note que si no hubiera sido por el celo de los hermanos, no hubiera podido salir de la tierra de su padre, si no hubiera sido por la mentira de la esposa de Potifar, no hubiera podido ir a la cárcel del Faraón, si no hubiera sido por la interpretación del sueño del jefe de los coperos, no hubiera podido ver cara a cara con el Faraón, si no hubiese sido por el sueño del Faraón, no hubiera podido ocupar el lugar de primer ministro de Egipto, si no hubiera sido por el cargo político, no hubiera podido salvar a su familia de la calamidad. La adversidad no es un elemento independiente, sino que viene junto al paquete de los sueños. No toda adversidad nos lleva a la realización de los sueños, pero la adversidad es parte del cumplimiento de los sueños.
¿Cómo vivir en la Cuarta Dimensión? - Sueños
Publicado por Camino Opuesto - BlogFuente: La Cuarta Dimensión
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