Todavía está abierto



“El resultado todavía está abierto”, escucho frecuentemente a los relatores de deportes populares como el fútbol y el tenis. Esta frase indica que todavía ninguno de ambas partes o equipos, sea local o visitante, ha conseguido una amplia ventaja como para que, como dicen los norteamericanos, el juego esté congelado, es decir, definido.

Me gusta esta frase ya que se relaciona con la vida cristiana de tal manera que nos inspira esperanza. Muchos piensan que todo está definido, es por ello que no intentan revertir la situación, no se deleitan en momentos de fracaso, no dan lo mejor, y lo peor de todo, no tienen ninguna expectativa en sus vidas. Asimismo, tampoco son de bendición para otros.

En Marcos, capítulo 2, aparece una escena poco común. Los protagonistas son 4 personas que tenían a un amigo paralítico. Ante la expectativa, llevaron el lecho a donde estaba Jesús; una casa en Capernaum. Pero era tanta la multitud que les resultaba imposible entrar por la puerta principal. A veces me imagino a estos amigos intentando entrar por la puerta trasera, y aun por las ventanillas. Pero no había manera de cómo lograrlo.

Al final se les ocurrió una idea. El Espíritu Santo los inspiró a pensar de una manera distinta. Esto es lo que yo llamo una “Idea Creativa”. En mis conferencias de la 4 Dimensión, suelo llevar conmigo una pequeña tabla de madera, la cual tiene un clavo clavado en la parte central de la superficie. Asimismo, llevo unos 12 clavos. Y les digo: “Estos clavos simbolizan sus sueños. A primera impresión, no tienen forma, y parece un caso imposible”. El juego consiste en hacer parar los 12 clavos sobre un clavo. Al dar a conocer esto, muchos lo intentan, pero con fracaso. Y dicen: “Pastor Ariel Kim, esto es imposible”. Luego de unos instantes, cuando todos se dan por vencido, sigo diciendo: “Piensen creativamente”. ¡Y les muestro cómo los 12 se sostienen de un solo clavo!

La idea creativa de estos 4 amigos era: “Subamos al techo, rompámoslo, y con una soga, atemos el lecho, y bajémoslo”. ¿Le parece sencillo? No obstante, pocos de nosotros usamos las ideas creativas. Ahora bien, en caso de que los 4 amigos se hayan cruzado de brazos ante al panorama desalentador, ¿qué hubiera sucedido con el pobre paralítico? Recuerde: “El resultado de su futuro todavía esta abierto”. Por tanto, de la actitud que tome hoy, será el resultado del mañana.

Muchos dicen que no tienen fe, o tienen poca fe. Pero la Biblia enseña: “Piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado” (Romanos 12:3). Jesucristo enseñó que si tuviéramos una fe del tamaño de un grano de mostaza, moveríamos montañas. En conclusión, todos tienen fe. Además, no es la gran fe que obra milagros, sino la fe pequeña del tamaño de un grano de mostaza que obra el milagro.

¿Sabe usted por qué digo que el resultado todavía está abierto? Porque Dios ha puesto fe en nosotros. Y esa fe puede salvar a otros. La palabra dice: “Y viendo la fe de ellos”. Algunos eruditos sostienen que “ellos” no solo son los 4 amigos, sino que incluye también al paralítico, ya que la fe es una propiedad individual, y es imposible que el paralítico haya sido sanado sin tener fe.

Sin embargo, un cuidadoso estudio del pasaje indica que Jesús no tenía ninguna razón para decir: “Y viendo la fe de ellos”, en caso de que su intención haya sido ver la fe del paralítico, ya que vio la fe de “ellos”, y no “él (paralítico)”, pero la palabra fue dirigida al paralítico, y no a los 4 amigos. “Hijo, tus pecados quedan perdonados” (Marcos 2:5).

¿Qué significa esto? Que la fe de una persona puede obrar a favor de otra, y obrar el milagro. En Lucas, capítulo 7, vemos cómo por la fe del centurión, uno de sus siervos es sanado del parálisis. Aquí la cuestión no es si el siervo tenía fe o no, sino que el centurión tuvo fe, pero el milagro se manifestó en la vida de su siervo.

Nada está definido. Su futuro todavía está abierto. Active su fe, y bendiga a otros. Por causa de su vida, su familia será salva, su comunidad será salva, su país será salvo. Jesús nos dirá: “Viendo tu fe, he obrado todo este milagro”.


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